19 de abril de 2012

EMPERADORES ROMANOS


CLAUDIO

 Yo, Tiberio Claudio César Augusto Germánico, soy el cuarto emperador romano de la dinastía Julio-Claudia, y gobierno desde A.D. IX KAL. FEB. DCCXCIV A.U.C (es decir, desde el 24 de enero del año 41).
 Nací en las Kalendas de agosto del año 10 en Lugdunum, en la Galia. Permanecí apartado del poder por mis deficiencias físicas -soy cojo y tartamudo- hasta que mi sobrino Calígula tras convertirse en emperador me nombró cónsul y senador.
 Los pretorianos asesinaron a mi sobrino y yo por miedo a que me mataran a mí también fui a esconderme detrás de una cortina, aunque no sirvió de nada porque me encontraron, pero al menos salvé la vida.
 Tras la muerte de Calígula, yo era el único adulto de mi familia. Este motivo, junto a mi aparente debilidad y a mi inexperiencia política, hizo que la guardia pretoriana me proclamase emperador, pensando que tal vez sería un títere fácil de controlar.
 A pesar de mis defectos físicos, mi falta de experiencia política y de que padeciera burlas desde mi niñez, soy un brillante estudiante, gobernante y estratega militar, además de ser querido por el pueblo y de ser el hombre más poderoso del mundo conocido -o eso dicen algunos-.
 Creo que mi gobierno es de gran prosperidad y las fronteras del Imperio Romano continúan expandiéndose con la conquista de Britannia. Sin embargo, siempre he sido visto como un hombre vulnerable...
 Hace unos días también me he enfrentado a serios reveses en mi vida familiar: mi relación con mi cuarta esposa Agripina se está volviendo insoportable. Ella quiere a toda costa que mi sucesor sea su hijo Nerón, al que he adoptado mientras que he privado de la herencia a mi querido hijo Británico, hijo de mi anterior esposa Mesalina.
Estos hechos están dañando mi reputación y me preocupa. Espero que cuando yo ya no esté se hable mejor de mí, aunque para eso queda mucho porque no quiero morirme todavía. Pero eso es algo que la gente no se plantea...

 PASCALE BIKE SEBBE 4ºD




ADRIANO



Me llamo Publio Elio Adriano y soy un emperador romano, hijo de españoles y natural de Itálica, donde nací en el año 76.
Mi padre era primo de Trajano; mi madre fue Domicia Paulina, nacida en Cádiz. Cuando tenía 8 años me quedé huérfano. Mi tío Trajano me adoptó y fui educado bajo su protección. Yo le sucedí en el trono después de haber desempeñado los cargos de tribuno, cónsul, pretor, arconte de Atenas y gobernador de Siria.

En las conquistas de Trajano no he puesto demasiado empeño ya que siempre tuve la paz como máximo objetivo. Retiré las tropas de Armenia, Mesopotamia y de África. Lo que sí he conservado han sido los territorios conquistados en la Dacia -donde se han establecido muchos romanos- y he hecho romper el puente de Trajano sobre el Danubio para impedir el paso de los bárbaros. Por otra parte, siempre me han interesado las reformas administrativas y económicas, y he ido prescindiendo de las formas republicanas que aún conservaba el imperio.

Hablando un poco de mí, puedo decir que mi inteligencia es poderosa, puesto que con leer una vez un libro me lo aprendo de memoria, y además puedo dictar varias cartas al mismo tiempo. Conozco muy bien la filosofía y las matemáticas, soy músico y pintor y he compuesto obras en prosa y en verso. Lo que no aguanto es que se ponga en tela de juicio mi superioridad. Un día Apolodoro, arquitecto de Trajano, se permitió censurar irónicamente algunas de mis pinturas y su atrevimiento le costó la vida.

Mi mayor inspiración ha sido Antínoo, y esto se ha reflejado en la mayoría de mis obras. Fue mi amante, hasta que murió ahogado en el Nilo.
Soy un enamorado de Grecia y en mi Villa Adriana colecciono reproducciones de las obras de arte que más me gustan.

Ahora vivo retirado porque no me encuentro bien de salud. Elegí como sucesor a mi hijo adoptivo Lucio Cómodo Vero, pero ha muerto no hace mucho tras su regreso de la Panonia, así que he adoptado a Tito Antonino con la condición de que también adopte a los hijos de Lucio.

Estoy buscando remedio a mis dolencias pero ni los mejores médicos han conseguido curarme. Sufro de melancolía recordando a Antínoo y a mi hijo,  muertos los dos.


LAURA CAMPOÓ AYLLÓN 4ºD






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